El Perro de San Francisco
- Cristian Fernney
- 16 mar 2011
- 1 Min. de lectura
En el Parque de San Francisco, al frente del templo, allí existía la estatua de un perro con cadenas, hecho en piedra. En horas avanzadas de la noche, las gentes veían el perro de San Francisco arrastrando sus cadenas, con ladridos terribles y ojos con fuertes luces.
Cuentan las tradiciones tunjanas que al perro de San Francisco con sus cadenas infernales le gustaba entrar a las casas que quedaban con los portones abiertos; y mucho más le gustaba entrar a las casas en donde se estaban realizando velorios con rezos para los difuntos.
Por ello había tendencia a dejar cerradas todas las puertas y ventanas de las casas.
En el Templo y Convento de San Francisco existía también la leyenda del Toque de las Animas, según la cual salía un sacerdote misterioso con casulla roja y con vaso sagrado para decir misa en la madrugada.
Durante muchos años los legos franciscanos no iban al toque de las ánimas por miedo al espanto, hasta cuando uno de ellos se atrevió a ir al altar misterioso, quien según los franciscanos era un alma en pena y solicitaba oraciones para su salvación.









Comentarios